ERA TRUMP: Carga el peso el jitomate mexicano, buscan acuerdo con las autoridades de EU

  • El jitomate sostiene su lugar entre los cinco productos agroalimentarios más valiosos de México. Con ingresos cercanos a 3,200 millones de dólares. Sinaloa aporta 19% de la producción total y marca el ritmo de los envíos durante el invierno. En primavera y verano, el relevo cae sobre el centro y el occidente del país. San Luis Potosí aporta 14% de la producción, Michoacán 8%, Baja California Sur 6% y Morelos 5%.

El reloj avanza sin pausa y el jitomate carga el peso de una disputa que rebasa fronteras. En la mesa de negociación, México busca un acuerdo.

Las presiones políticas y del gremio se acumulan como cajas apiladas en un centro logístico. El 14 de julio marcará la fecha en que se reactiva un arancel antidumping de 20.91% sobre el jitomate mexicano. Si no hay pacto, ese muro tarifario se levantará sobre una de las exportaciones más sensibles de la región.

El 14 de julio marcará la fecha en que se reactiva un arancel antidumping de 20.91% sobre el jitomate mexicano. Si no hay pacto, ese muro tarifario se levantará sobre una de las exportaciones más sensibles de la región.

Florida se hartó de esperar. Después de años de súplicas ignoradas por la Casa Blanca, los agricultores del estado celebraron la caída del Acuerdo de Suspensión del Tomate, que se informó el 14 de abril por el Departamento de Comercio de Estados Unidos.

La decisión llegó con el sello de Donald Trump y el respaldo de su nuevo secretario de Comercio, Howard Lutnick. El golpe final al acuerdo de 2019 encendió los ánimos en el Capitolio y reactivó el viejo grito contra las importaciones mexicanas. Competencia desleal. Así la nombraron.

El congresista Vern Buchanan tomó la bandera. Vicepresidente del Comité de Medios y Arbitrios, sumó su voz a la del senador Rick Scott y a otros 17 legisladores. Enviaron una carta a Lutnick para agradecer el fin del acuerdo. Afirmaron que nunca protegió al agricultor estadounidense. Lo tacharon de espejismo.

Según ellos, cada renegociación, desde 1996, prometió equilibrio. Ninguna lo logró. La participación de mercado de los productores nacionales cayó de 80% a solo 30%. México llenó el vacío con envíos baratos y constantes.

La misiva no llegó sola. Llevó la bendición de la Florida Tomato Exchange (FTE), una voz que no necesita presentación en el campo estadounidense. Sus miembros no solo dominan la producción en su estado, también figuran entre los principales cultivadores en California, Georgia, Nueva Jersey, las Carolinas, Tennessee y Virginia.

Las empresas de FTE representan más de 90% del jitomate que se cultiva en Florida. A escala nacional, su alcance impresiona aún más. Aportan la mitad del este fruto fresco que se produce en todo Estados Unidos.

El mensaje de la parte política y de las empresas es claro. Que se cumpla el calendario y se ejecute la medida sin demora. Solo así, dijeron, podrán competir en igualdad de condiciones.

Desde Arkansas hasta Carolina del Norte, las voces se multiplicaron. En Michigan, los productores calcularon que cultivar una caja cuesta más del doble que en México. En Alabama, pequeños agricultores narraron cómo fueron expulsados del negocio. El diagnóstico se repitió en cada carta a Lutnick.

El dumping mexicano recibió un fallo contundente en 2019 por parte del Departamento de Comercio. La Comisión de Comercio Internacional validó ese veredicto. En abril de este año, el Tribunal de Comercio Internacional ratificó el daño. Para los republicanos, no hay margen para una nueva negociación. Solo queda aplicar la ley.

Fuente: Expansión